En Defensa de la Familia.

Definir un modelo de familia en el siglo XXI parece una discusión que no ha terminado de desligarse de nosotros como sociedad y lo que es peor, sigue generando estigmas innecesarios. Es por ello que rechazamos los hechos de discriminación presentados en una clínica de la ciudad de Medellín en contra de una familia homoparental el pasado 15 de julio, exponen una delicada problemática que trasciende la condición jurídica de estas familias y pone el foco en los retos sociales que aún enfrenta el país en términos de inclusión.

La sentencia C-071 de 2015 habilitó la adopción consentida por parejas del mismo sexo cuando sea el hijo biológico. De esta sentencia no solo se desprendieron acalorados debates en diferentes estamentos de la sociedad, sino la posibilidad de que en Colombia un menor pueda tener dos papás, dos mamás y quedar debidamente registrado en estas condiciones en su Registro Civil y demás documentos oficiales.

La familia en cuestión decidió igualmente bautizar a su hijo bajo la fe católica y la iglesia aceptó el sacramento y en su registro aparecen sus dos mamás. A pesar de los interminables problemas con la documentación, la familia logró consolidarse jurídicamente como tal y en virtud de la norma adquirir todos los derechos que protegen el vínculo familiar en el país.

Aun cuando jurídicamente el tema parece acabado, la situación a la que se enfrentan socialmente las familias diversas es cuando menos delicada. Las entidades públicas y especialmente aquellas que prestan servicios básicos como la salud, educación, cultura, etc. no pueden continuar negando la existencia de modelos familiares diversos en el país, el condicionamiento a la filiación biológica del menor para la garantía de la atención constituye el desconocimiento no solo de la norma sino también y especialmente de la integridad del lazo familiar.

El derecho a conformar una familia es un derecho humano universal, por lo tanto, inalienable, lo que quiere decir que no puede ser revocado por leyes humanas, no puede restringirse, no puede limitarse, si la Corte Constitucional y el Congreso de la República, depositarios del poder soberano a ellos entregado por el pueblo colombiano han reconocido la existencia jurídica de las familias homoparentales y la han dotado de igualdad ante la ley, ¿quién se cree esta clínica para negar, y en la negación violentar, no solo la existencia sino también la integridad de una familia?

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