El estanque del futuro está vacío

“Vikinga Bonsai”

Ana Ojeda(Buenos aires, 1979)

Editorial Eterna Cadencia, 2019, 139 páginas.

Decodificar el lenguaje parece ser la consigna que nos lanza Ana Ojeda para entrar a su último trabajo “Vikinga Bonsai”, una novela cargada de humor, pero no ajena a los trágicos acontecimientos que en ella se relatan. Un grupo de amigas se ve obligada a cambiar drásticamente su vida por unos días. Una de ellas, Vikinga Bonsái, muere repentinamente en su departamento mientras están todas juntas compartiendo. El esposo de la recién fallecida, Maridito, se encuentra en un viaje fuera del país, en medio de la selva paraguaya, inubicable por una semana. Esta inesperada muerte, en medio de una junta de amigas, genera una serie de transformaciones que afectan cada una de las vidas de sus protagonistas, cuyos nombres se enmarcan perfectamente dentro de este ficticio juego del lenguaje: Talmente Supernova, Dragona Fulgor, Orlanda Furia y por supuesto, Vikinga Bonsái o Bombay, cuyo hijo tiene el singular nombre de Pequeña Montaña.

El lenguaje es una caja de herramientas que permite su reutilización literaria para generar renovadas imágenes, que en este caso refrescan permanentemente el relato. “Dejar en el cole a la Pequeña Montaña por la mañana y buscarlo por lo de tu madre a la tarde, sumar llevadas y traídas a inglés, parkour, origami, maestra particular. Al súper todos los días: siempre falta sine qua non…tenés que bajar a relojear, menos confía en dios y más yace”. Vikinga Bonsái o Bombay, deberá hacerse cargo de su hijo por unos días mientras su esposo, Maridito, se encuentra de viaje. La narración trasluce su vida como una forma rutinaria y repetitiva, que se emparenta con la de cientos de miles de mujeres que deben hacer lo mismo, asumiendo una maternidad intensa y absorbente que no le deja hacer otras cosas. “La culpa es de Maridito, aunque ella se la endilgue a Pequeña Montaña, para no caer en la cuenta de que ser madre soltera es por ahí más sencillo. Menos negociación, menos necesidad de coordinación, más energía para llegar al fin de la noche.”  Sutilmente deja entrever las dificultades que genera ponerse de acuerdo con Maridito, quien, aparentemente cumple la función que de forma tradicional le ha asignado el patriarcado a los hombres, alejados del cuidado de los hijos y actuando fundamentalmente como proveedores al interior de la familia.

En tiempos que la critica a las instituciones establecidas, como la familia por ejemplo, la novela de Ana Ojeda es un aporte a la construcción de nuevas miradas, que establecen la posibilidad de una disidencia,  permitiendo revelar los parámetros que tan injustamente han guiado por siglos nuestra sociedad. El trabajo narrativo es una apuesta por destrabar ciertas normalizaciones de género y modos de vivir. La propuesta del uso del lenguaje inclusivo y la utilización de imágenes es un riesgo que logra superar de manera exitosa. “Malabar de tropos y metáforas para dar exacta medida de lo que codifican como estafa”(121), nos indica la narradora, cuando nos acercamos al final de la historia, queriendo entregarnos una pista o una clave de lectura, pero que no se limite únicamente al relato que tenemos en las manos, sino que se haga expansivo al entorno en el cual nos desenvolvemos, y de esta forma descubrir el manto del lenguaje patriarcal que nos enceguece y nos guía hacia un futuro vacío.   

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s