Curiosidad, lo que le falta al mundo

A diario me pregunto: ¿Qué es lo que necesita el mundo para tener un cambio positivo? Mi mente enseguida recurre a un sinfín de respuestas, algunas largas, confusas e irreales, otras más simples, concretas. Una de estas es la curiosidad. Pienso que al mundo le falta más personas curiosas, personas que indaguen, que pregunten sobre hasta lo más insignificante de la vida, personas que no le den paso a la normalización de situaciones y problemas globales o personales, que se cuestionen el por qué pasa algo, el cómo se originó, el desde cuándo está pasando, el hasta dónde puede perjudicar o influir esa situación, el qué pueden hacer ellos para cambiarlo, mejorarlo o erradicar ese problema, personas que no le den poder ni a la ignorancia ni al conformismo, personas que no solo sientan empatía por los que adolecen sino que también tengan ese profundo y genuino interés por ayudarles desde una perspectiva que no sea netamente compasiva, sino que también sea una ayuda originada por la imparcialidad.

La curiosidad es un instinto natural que tenemos presente en todas las etapas del desarrollo humano, es un comportamiento que compartimos con muchas otras especies animales, la cual se origina a razón de estímulos emocionales y nos guía hacia al aprendizaje. La curiosidad nos motiva a observar, a experimentar detalladamente algo que nos cause un interés particular, nos impulsa a conocer la rareza o la novedad. Ser curioso es quitarle protagonismo al miedo por lo desconocido, es abrirle los brazos a la enseñanza, a la reflexión, es afrontar la inconsciencia. Ser curioso es percibir que hay algo más allá de lo que ya conozco y hacerle caso a ese “sexto sentido” de que hay mucho más por descubrir, por comprender, por construir, es ese primer salto para vivirlo.

Frente a los acontecimientos positivos o negativos (ya sean individuales o colectivos) la curiosidad actúa como un canal que accede al progreso, un canal soportado por la valentía y la determinación de querer cambiar las cosas desde un punto objetivo, neutral, conociendo las dos o más posiciones al respecto. Es investigar los diferentes puntos de vista teniendo en cuenta el principio de igualdad y justicia.

Ella es una visitante pasajera, no espera mucho tiempo en la puerta, es por esto que pienso que lo que necesita el mundo son personas osadas y decididas a abrir esa puerta sin importar si se observó o no a través de la mirilla, y así darle hilo o frenar una nueva experiencia.          

Todos podemos generarle curiosidad hacia algo en específico a otra persona e incluso a nosotros mismos, propiciar nuevas herramientas, ser ese impulso lleno de intrepidez que nos lleve al conocimiento sensato de las cosas y así convertir la realidad en una peculiar oportunidad para cambiar nuestra perspectiva de la vida. Y además, transformar las soluciones que planteamos a nuestros problemas. Percibir las situaciones y vivencias con mayor profundidad, entender que debemos estar presentes, dejarnos llevar por nuestra intuición, hacer más preguntas en voz baja que nos motiven a responderlas a todo pulmón, trascender nuestro ser y atrevernos a aceptar lo inédito… Todos somos capaces de ser más conscientes, de reflexionar, de ser ese observador que ya sea desde el silencio o desde la acción nos motive a apreciar más la vida y lo que sucede alrededor de nuestro entorno y del resto del mundo.

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