Borat 2: La secuela que necesitábamos, pero no la que esperábamos

La segunda aventura yanqui de Borat Sagdiyev, titulada como Borat, siguiente película documental: Entrega de un soborno prodigioso al régimen estadounidense para beneficiar a la alguna vez gloriosa nación de Kasajistán, fue lanzada con muchas expectativas entre quienes ya conocían al emblemático personaje y aquellos que hasta ahora lo conocen, pero no terminó de convencer.

Sacha Baron Cohen es un genio de la comedia negra y no ha perdido esa particular forma de hacer humor que lo llevó al estrellato hace más de catorce años. Sin embargo, el enfoque que ha decidido tomar en esta nueva entrega hace parecer a la película más como un panfleto antirepublicano en algunos momentos, ad portas de las elecciones en Estados Unidos, que una genuina muestra de la idiosincrasia norteamericana, como sí ocurría en la primera.

Amazon Prime Video, plataforma donde fue publicado el largometraje, ha hecho gran eco de la producción, haciéndola tendencia el día de su estreno y anunciándola en plataformas como Youtube. Incluso, hay algunos anuncios publicitarios de la cinta en estaciones de Transmilenio y en algunos otros sitios de Bogotá, lo que le ha valido también estar en el centro de las críticas por parte de simpatizantes del Partido Republicano en un momento donde los ánimos políticos están tan caldeados por la contienda electoral.

Borat 2 deja a un lado la historia de su predecesora para meter al “cuarto mejor periodista kasajo” en una situación más dramática, menos creíble y, por lo tanto, menos graciosa. Algunos chistes de esta secuela llegan a ser tan exagerados que la película pierde la esencia que tenía la primera, que era poner en situaciones genuinamente incómodas a sus interlocutores. Aunque sí se mantiene esa línea en varias escenas, en su mayoría este falso documental se llena de tanta ficción que podría llegar a confundirse con una película de Adam Sandler si se mira desprevenidamente.

Eso sí, es necesario destacar varios aspectos rescatables de la película. Primero, Baron Cohen esta vez apuntó a peces más gordos y salió tal como lo esperaba. Las participaciones de Mike Pence y Rudy Giuliani (por supuesto, sin que ellos lo supieran durante la grabación) son lo más destacable y hasta emocionante de la cinta, siendo estos los momentos más auténticos de la obra y los que más polémica atraen. Segundo, la historia se centra más en la hija de Borat y su transformación de prácticamente una esclava a una activista de los derechos de las mujeres, reivindicando el papel de ellas en la sociedad.

La actuación de la búlgara Maria Bakalova como la hija de Borat está a la altura del propio comediante, demostrando una gran capacidad de improvisación y una buena química con su coprotagonista. Es de gran mérito tener la capacidad de interpretar a un personaje tan políticamente incorrecto en tiempos como los actuales, y además es de anotar que Bakalova fue escogida por el propio Baron Cohen entre más de quinientos aspirantes al papel.

Por otro lado, los personajes secundarios tienen una mezcla de autenticidad y ficción que no terminan de encajar en el formato documental. A pesar de que el filme no busque hacer creer a la audiencia que todo lo que se ve en pantalla es real, la aparición de personajes como una niñera afro y un anciano que envía faxes se siente forzada y con el único fin de intentar darle forma a la historia.

La necesidad de tener una nueva entrega de este cómico personaje se da porque el contexto sociopolítico estadounidense del 2006 es diferente al del 2020. En estos tiempos, las teorías de conspiración, las noticias falsas, el feminismo y los grupos radicales han tomado importancia y, por tanto, las actitudes de las personas han cambiado frente a los temas de interés público. Además, probablemente la emergencia sanitaria causada por el Covid-19 le cayó como una bendición a la producción, ya que esta problemática mundial se ha prestado como excusa para reforzar las temáticas ya mencionadas.

Aunque la tendencia de las críticas que muestra esta obra esté sesgada políticamente, las problemáticas que se muestran son reales y la mordacidad del mensaje está más que justificada. Tocar temas tan sensibles como el abuso infantil y la violencia sexual hace que el espectador no sólo pase un rato de risas culposas, sino que sienta un nudo en la garganta que le hace pensar en la gravedad del asunto.

Borat, siguiente película documental es una película que la pueden disfrutar todos aquellos que no sientan culpa al burlarse de temas controversiales, o que al menos no sean sensibles al humor negro. Sin embargo, aquellos que hayan visto la precuela sentirán tal vez una sensación de insatisfacción con esta nueva entrega al perder parte de esa espontaneidad con que este irreverente periodista machista, homófobo, antisemita y poco educado los había conquistado hace catorce años.

Calificación: 3,5 / 5

Ficha técnica

Título: Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan

Fecha de publicación: 22 de octubre de 2020

Director: Jason Woliner

Producción: Sacha Baron Cohen y Anthony Hines

País: Estados Unidos

Género: Falso documental, documental paródico

Duración: 96 minutos

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